La terapia familiar es un modelo de psicoterapia donde todos o algunos de los miembros de una familia participan en la búsqueda de soluciones a problemas que puedan estar enfrentando. Se basa en el supuesto de que la familia como un todo posee los recursos para enfrentar en forma exitosa la solución de sus dificultades con la ayuda del terapeuta, donde previamente se acuerdan los objetivos que la familia desea alcanzar y que se trabajarán dentro del proceso terapéutico.

Las familias que asisten a terapia familiar pueden tener múltiples formas: familias donde los hijos viven con ambos padres, familias donde solo está la madre o el padre con los hijos, familias en proceso de separación, familias donde conviven varias generaciones dentro del hogar (abuelos, padres, hijos), familias donde los padres tienen hijos de matrimonios o uniones previas, familias con padres adoptivos, etc.

Existen muchas razones por las cuales una familia busca ayuda: problemas de conducta de un hijo en el colegio, enfermedad física o mental de algún miembro; separación de los padres; dificultad de los padres para enfrentar la adolescencia o la crianza de niños pequeños, trastornos de alimentación de algún miembro, adicciones, manejo de duelos, problemas de desprendimiento, etc.

La Terapia Familiar aporta un espacio de contención emocional donde los miembros de la familia puedan reconocer y fortalecer sus propios recursos y de ésta forma colaborar entre sí en busca de soluciones que los lleven a superar sus problemas de manera exitosa.