octubre 1, 2014

Ever heard of Emotional Eating?

by:  Ratna Hema Mohan, Psychoanalytic Psychotherapist

What would you do to feel better when you are faced with one of these situations?

  • You had a fight with your best friend?
  • It’s the day before a very important exam… and you are cramming.
  • You break up with your boyfriend/girlfriend, and you feel sad and lonely?

Would you:

a) Speak to your mother, brother or someone close to you about how you feel and have a long comforting talk.

… or …

b) The moment you get home, you run to the refrigerator and have a cake, or ice cream, or left over pizza?

If your answer is yes to b then you may have a tendency towards emotional eating.

What is emotional eating?

The body needs the nutrition that food provides to survive, the excess foods we eat are stored for later as fat. Emotional eating is when we use food to cope with our feelings such as boredom, fear, anger, sadness, etc. It’s when we think food will fill an emotional void and make us feel better when we are feeling bad.

Eating frequently for emotional reasons causes many problems. They range from physical complications such as obesity and health issues to emotional and psychological discomfort such as feelings of guilt, depression, loss of control, etc.

So, how do you differentiate between emotional hunger and real physical hunger?

  • Usually when it’s emotional the urge is sudden and you want a specific type of food, usually, sweats, chips, pizza basically the dangerous “junk foods”. When you have “real” hunger you will want to eat any number of foods and they usually satisfy your hunger.
  • With physical hunger once you are full you usually stop eating, with emotional hunger you seem to be a bottomless pit, in other words, you tend to overeat.
  • If you feel guilty after you have eaten it’s usually a sign of emotional eating, if you feel satisfied and good then you have eaten for the “right” reasons.

Emotional eating can become a dangerous problem. If it is not controlled, foods can cause addictions just like alcohol and drugs, food will control you instead of you controlling your food.

Here are a few tips to help you manage your emotional eating:

  1. When you feel an urge to eat try doing something different go out for a walk, drink some water, got to the gym, swim, call a friend. Try to change your focus from food to some other activity.
  2. When you get hungry instead of automatically going for food, pause and reflect on how you are feeling, how did your day go, what are you experiencing at that moment: are you bored, angry, lonely? Even positive emotions such as happiness can sometimes cause emotional eating. Identifying your emotions helps calm your hunger urges.
  3. Start journaling, write down what you feel before, during, and after you eat something. Try recognizing the emotions that cause you to eat and start identifying the patterns between how you feel and when you eat. You can use this information to make better choices next time.
  4. Find different ways to cope with stress such as meditation, breathing exercises, Pilates, yoga, etc.
  5. If the urge to eat is too overwhelming and difficult to control get some help. A psychotherapist can help you talk through your feelings; nutritionist can help you with having a healthy diet or a trainer can help you get you started on an exercise routine. The idea is to find a way not to allow your emotional eating to get out of control.

It’s important to remember that emotional eating is something we do when we are bored, happy or sad. It might be a bag of chips or a steak, but whatever the food choice, learning how to control it and using moderation are key.

septiembre 29, 2014

El Espacio en la Pareja

Por: Elizabeth de Kent, Terapeuta de Adultos, Parejas y Familias

Muchas personas creen que el estar en pareja significa estar las 24 horas del día, junto al otro. Es importante conocerse a si mismo antes de comprometerse en pareja, ya que los temores llevan al individuo en ocasiones a reaccionar evitando: “dándole mucho espacio a la pareja”, con ansiedad: “manteniéndose como una apéndice de su pareja”, o con desorganización: “moviéndose de distante a evitativo o viceversa”.

Las Fronteras dentro de la relación de pareja son de mucha importancia. Para que una relación de pareja tenga éxito, es importante que ambos miembros de la pareja tengan una identidad definida. Si una persona no tiene claro quién es o no tiene una adecuada comprensión de sí mismo y de lo que la hace única/o como persona, le puede resultar muy difícil mantener una relación de pareja que funcione correctamente. Las fronteras personales son límites que se establecen en las relaciones de pareja entre individuos, para proteger la identidad, que no se debe perder con el matrimonio o unión conyugal. Es conocer en si mismo los impulsos, emociones, pensamientos, limitaciones, recursos individuales, creencias, etc.

Estos límites sanos, permiten separar los propios deseos y pensamientos de los demás y hacernos responsables de lo que pensamos y sentimos; nos ayudan a sentirnos únicos y diferentes. Tampoco significa que si hay unión conyugal, se va a continuar viviendo como una persona soltera, debe haber un proceso de adaptación donde la prioridad es el nosotros, sin privarle al cónyuge su identidad y espacio individual. Los límites sanos, son flexibles, permiten acercarnos a la pareja o dejar que se nos acerquen cuando lo deseamos y tomar espacio de ellos cuando, su cercanía nos hace daño. (ejemplo la agresión). Es importante remarcar, que cuando en una pareja hay por ejemplo: Violencia o infidelidad, es normal que el que ha sido violentado/a o traicionado/a, tienda a buscar extremos, ya sea el distanciamiento (rencor) o la fusión por el temor (pérdida) de la pareja. En estos casos es recomendable buscar ayuda psicológica con un terapeuta de parejas.

La persona estructura su mundo, desde lo que piensa que es una pareja. La identidad ayuda a que se pueda definir una pareja sana. La falta de identidad promueve la falta de compromiso o fusión de la pareja. Hablar del espacio en la pareja es hablar del espacio personal de cada uno de los individuos que componen el vínculo.

Decir que se es media naranja del otro, es estar incompletos. Pretendiendo que el otro sea el encargado de hacernos “felices”. Al tener esta creencia, se deposita en el cónyuge, necesidades individuales (ejemplo: cuando hay abandono de los padres) que muchas veces no son resueltas antes de comprometerse en pareja. Cuando una esposa que ha sido abandonada por su padre, al cual no ha perdonado, muy probablemente que proyecte su ira cada vez que su esposo tome su espacio individual (ejemplo: por trabajo) sintiéndose abandonada. Todos somos seres individuales y por tanto se necesita cierto espacio.

El estar en pareja no significa perderse sino encontrarse. Los espacios no deben significar abandonar al otro sino complementarse en el nosotros, respetando la individualidad de cada uno, a la vez sentir el apoyo del otro, el acompañamiento y aprobación del cónyuge de que, se tiene derecho a tener una identidad que permita sentir la inter-independencia dentro de la relación de pareja. Es decir la tranquilidad de estar en una relación donde exista la confianza plena entre cónyuge. Se debe comprender que cada miembro de la pareja en la medida que se apoye mutuamente y que exista el aporte individual de cada uno, desde su desarrollo personal, “más” se va a fortalecer la pareja. Si cada uno se siente contento con su propio proceso de desarrollo, podrá colaborar con una posición optimista de la vida y aportarla a la relación. Siendo así un clima afectivo más calido para la pareja y una mejor comodidad para una buena autoestima, comunicación y convivencia.

junio 19, 2013

¿Es el físico lo único que importa? ¡Claro que NO!

Por: Ann Marie Arjona, Terapeuta de Adultos, Parejas y Familias

¿Te has dado cuenta como en la actualidad, el atractivo físico y la imagen corporal han ido ganando terreno dentro de la evaluación que tienes de ti como adolescente en cuanto a tu nivel de popularidad y la aceptación que obtienes por parte de otros chicos de tu edad?.

Cada día los medios sociales y la cultura en la que vivimos han ido moldeando la imagen del “cuerpo ideal”, lo que puede hacer que sientas que debes encajar” dentro de un parámetro definido como por ejemplo, si eres un chico que debas ser “alto y delgado pero con músculos definidos” o si eres una chica, que te sientas insatisfecha si eres bajita de estatura y no entras en una talla xs.

Los conceptos del “ideal” que vemos en revistas, películas y reality shows pueden hacernos creer que si una chica no tiene una figura delgada, tendrá menos posibilidades de tener citas o ser popular en su colegio, lo cual no es cierto; en cambio, puede traer consecuencias negativas  para esa adolescente, como llenarse de ansiedad, sentir vergüenza, aislarse socialmente y hasta llegar a un estado de depresión.

La realidad es que el físico no es lo único que importa, sino el conjunto de características que te definen como ser humano. Sin duda, la idea que tienes de ti mismo influye sobre el desarrollo de tu personalidad, las relaciones sociales que hagas y la conducta que tendrás ante los demás.  Tu autoestima y la satisfacción que sientas contigo mismo están muy relacionadas con el grado de aceptación que tengas de quien eres.

Si, es necesario que cuides tu cuerpo comiendo sanamente y tratando de ejercitarte o practicar algún deporte que disfrutes, para mantener un buen estado de salud físico y mental, pero además, es vital que cultives tu ser interior, mantengas una actitud positiva, que refuerces los valores que tus padres te han enseñado, que descubras y potencies las cualidades que posees y que te aceptes como eres.

Recuerda que pueden existir personas parecidas a ti, ya sea físicamente o en términos de personalidad pero no existe un ser completamente idéntico a ti (ni siquiera los gemelos que comparten el mismo código genético) y eso te convierte en un ser único y especial. Cree en ti, cuídate, valórate y ámate!

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junio 6, 2012

No Estamos de Acuerdo… ¿Podemos Solucionarlo?

Por: Ann Marie Arjona, Terapeuta de Adultos, Parejas y Familias

Los desacuerdos se dan a menudo dentro de nuestra relación con familiares, pareja, compañeros de estudio/trabajo y amigos. Generalmente se producen cuando existe una segunda opción para escoger. Pueden aparecer en varios niveles; a nivel individual en el que nos enfrentamos con un compañero de estudio o trabajo, con la pareja, un hermano o amigo, hasta un nivel de conflicto entre grupos donde se involucra a varias personas que hacen causa común frente a otros para defender su punto de vista.

Es natural que ocurran desacuerdos, ya que no todos los seres humanos somos iguales en nuestra forma de pensar, de expresar lo que sentimos, de reaccionar ante las circunstancias; tenemos gustos y creencias diferentes. Éstas diferencias influyen a que en algún momento pueda surgir el conflicto. Debemos estar pendientes de cómo nuestro comportamiento afecta a los demás y si éste aporta a que el desacuerdo se intensifique.

Lo más importante al momento de resolver un conflicto es querer hacerlo. Si ante un desacuerdo le quitas el habla a la otra persona durante días, se dicen palabras ofensivas, se gritan o tiran cosas, esto además de ser agresivo, solo ayudará a que la situación empeore. Aplicar estos simples pasos te pueden ayudar a solucionar cualquier desacuerdo:

  • Permite que el otro explique su punto de vista primero. Escúchalo con respeto, sin interrupciones y sin hacer  “mala cara”. De esta forma enseñas con el ejemplo y lograrás que el otro te escuche cuando expongas tu punto.
  • Intenta ponerte en el lugar del otro. Mientras escuchas, trata de comprender lo que te están diciendo. Es importante que en una negociación, ambos se sientan comprendidos.
  • No pienses que “uno pierde si el otro gana”. Ningún desacuerdo se resuelve si te enfrascas en una competencia con el otro. Enfócate en cuáles son las necesidades de ambos y no solamente en defender tu postura.

Recuerda que no existe mejor conciliación que evitar el conflicto, si éste se vuelve inevitable, la mejor herramienta para resolverlo a cualquier nivel es la comunicación. Si en algún momento sienten que no son capaces de solucionar el desacuerdo solos, busquen un mediador externo, alguien imparcial, que pueda escuchar los puntos de vista de ambos y ayudarlos a encontrar maneras más eficientes para resolver los conflictos que están atravesando o que puedan surgir más adelante.