Por: Elizabeth de Kent, Terapeuta de Adultos, Parejas y Familias

Muchas personas creen que el estar en pareja significa estar las 24 horas del día, junto al otro. Es importante conocerse a si mismo antes de comprometerse en pareja, ya que los temores llevan al individuo en ocasiones a reaccionar evitando: “dándole mucho espacio a la pareja”, con ansiedad: “manteniéndose como una apéndice de su pareja”, o con desorganización: “moviéndose de distante a evitativo o viceversa”.

Las Fronteras dentro de la relación de pareja son de mucha importancia. Para que una relación de pareja tenga éxito, es importante que ambos miembros de la pareja tengan una identidad definida. Si una persona no tiene claro quién es o no tiene una adecuada comprensión de sí mismo y de lo que la hace única/o como persona, le puede resultar muy difícil mantener una relación de pareja que funcione correctamente. Las fronteras personales son límites que se establecen en las relaciones de pareja entre individuos, para proteger la identidad, que no se debe perder con el matrimonio o unión conyugal. Es conocer en si mismo los impulsos, emociones, pensamientos, limitaciones, recursos individuales, creencias, etc.

Estos límites sanos, permiten separar los propios deseos y pensamientos de los demás y hacernos responsables de lo que pensamos y sentimos; nos ayudan a sentirnos únicos y diferentes. Tampoco significa que si hay unión conyugal, se va a continuar viviendo como una persona soltera, debe haber un proceso de adaptación donde la prioridad es el nosotros, sin privarle al cónyuge su identidad y espacio individual. Los límites sanos, son flexibles, permiten acercarnos a la pareja o dejar que se nos acerquen cuando lo deseamos y tomar espacio de ellos cuando, su cercanía nos hace daño. (ejemplo la agresión). Es importante remarcar, que cuando en una pareja hay por ejemplo: Violencia o infidelidad, es normal que el que ha sido violentado/a o traicionado/a, tienda a buscar extremos, ya sea el distanciamiento (rencor) o la fusión por el temor (pérdida) de la pareja. En estos casos es recomendable buscar ayuda psicológica con un terapeuta de parejas.

La persona estructura su mundo, desde lo que piensa que es una pareja. La identidad ayuda a que se pueda definir una pareja sana. La falta de identidad promueve la falta de compromiso o fusión de la pareja. Hablar del espacio en la pareja es hablar del espacio personal de cada uno de los individuos que componen el vínculo.

Decir que se es media naranja del otro, es estar incompletos. Pretendiendo que el otro sea el encargado de hacernos “felices”. Al tener esta creencia, se deposita en el cónyuge, necesidades individuales (ejemplo: cuando hay abandono de los padres) que muchas veces no son resueltas antes de comprometerse en pareja. Cuando una esposa que ha sido abandonada por su padre, al cual no ha perdonado, muy probablemente que proyecte su ira cada vez que su esposo tome su espacio individual (ejemplo: por trabajo) sintiéndose abandonada. Todos somos seres individuales y por tanto se necesita cierto espacio.

El estar en pareja no significa perderse sino encontrarse. Los espacios no deben significar abandonar al otro sino complementarse en el nosotros, respetando la individualidad de cada uno, a la vez sentir el apoyo del otro, el acompañamiento y aprobación del cónyuge de que, se tiene derecho a tener una identidad que permita sentir la inter-independencia dentro de la relación de pareja. Es decir la tranquilidad de estar en una relación donde exista la confianza plena entre cónyuge. Se debe comprender que cada miembro de la pareja en la medida que se apoye mutuamente y que exista el aporte individual de cada uno, desde su desarrollo personal, “más” se va a fortalecer la pareja. Si cada uno se siente contento con su propio proceso de desarrollo, podrá colaborar con una posición optimista de la vida y aportarla a la relación. Siendo así un clima afectivo más calido para la pareja y una mejor comodidad para una buena autoestima, comunicación y convivencia.